El hombre en una encrucijada de Diego Rivera

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Es considerado como uno de los mejores muralistas mexicanos del Siglo XX. El maestro Rivera pinto durante su vida más de diez mil cuadros de caballete y 58 murales repartidos entre México y Estados Unidos de América, entre los cuales está una de sus obras más polémicas El hombre en una encrucijada (1933) en el edificio Radio Corporation of America (RCA), en New York, propiedad de John Davison Rockefeller Jr., dueño de la Standard Oil.

Para adornar el edificio de la RCA se convocó al pintor español Pablo Picasso, junto con Georges Braque, al pintor francés Henri Émile Benoît Matisse y al muralista mexicano Diego Rivera. A los tres artistas, el arquitecto Raymond Hood por órdenes de Rockefeller, les solicitó algo inusual para la categoría y fama de estos maestros: que entregaran bocetos de lo que presentarían para el mural. Los maestros no aceptaron las condiciones laborales que les imponía el magnate estadunidense. Sin embargo, Rivera y el empresario estadounidense entablaron negociaciones y firmaron un contrato en el cual Diego se comprometía a realizar el mural por la económica suma de 21,500 dólares, excelentes para esa época después de la Gran Depresión del 29.

Diego Rivera, como buen marxista que era, plasma toda su ideología en el mural y representa las dos concepciones del mundo de ese momento: el Capitalismo y el Marxismo. En el centro de esta obra pinta a un proletario que domina una máquina y frente a él traza una gran mano que sujeta una esfera en el cual está la biología y la química, asimismo se encuentran los átomos y la división de una célula. Además, aparecen dos elipses alargadas las cuales muestran el telescopio y el microscopio. En la parte superior izquierda se distinguen: los aviones y los soldados estadounidenses armados, con lanzallamas y cubiertos con unas máscaras antigases que intervinieron en la Primera Guerra Mundial; está la estatua del dios griego Júpiter con una medalla cristiana (a lo que diría Carlos Marx “la religión es el opio del pueblo”) y las manos cercenadas lo que significa el triunfo de la ciencia sobre los falsos dioses; abajo de este dios está el naturista inglés Charles Darwin que habla de la selección natural; después un campo de conflagración y obreros sin trabajo en una protesta en Wall Street y la segunda avenida de Manhattan que es reprimida por la policía; y en ese mismo nivel se encuentra un casino nocturno donde asiste la burguesía depravada de la que escribió Thorstein Bunde Veblen, economista estadunidense. En la parte superior derecha Rivera pinta: las torres del Kremlin de Moscú y el desfile obrero, donde portan sus clásicas banderas rojas del primero de mayo en la Plaza Roja y el pueblo ruso aparace cantando el himno oficial de los trabajadores del mundo entero, la Internacional de Eugène Pottier; la estatua decapitada representa al emperador romano Julio César y entre sus piernas tiene la cruz Esvástica que se asocia primordialmente con el nazismo; aparece Lenin (Vladímir Ilich Uliánov) dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tomado de las manos con niños y un hombre de raza negra dando la idea de la unión pacífica entre los pueblos; y finalmente aparecen Carlos Marx, Federico Engels los fundadores del marxismo y junto a ellos León Trotski (Lev Davídovich Bronstein) líder revolucionario ruso, los tres tienen entre sus manos una bandera roja con el lema: “Workers of the world unite the IV Internacional” y también “La liberación de los trabajadores solo será obra de los trabajadores mismos”. Esta parte del mural es toda la ideología marxista.

El hombre en una encrucijada por Diego Rivera

Estos personajes marxistas provocaron el problema principal entre Rockefeller y Rivera y es que existía un contrato en el cual se detallaba que de acuerdo con los bocetos es como se entregaría la obra y cualquier alteración al boceto original rompería el acuerdo entre los firmantes. Tiempo después John Davison Rockefeller, Jr. mando destruir el mural ante la negativa de Diego Rivera de quitar la efigie de Lenin.

Diego Rivera

Ante esta situación Diego Rivera decide en 1934 pintar una nueva versión de El hombre en una encrucijada en el tercer piso del Palacio de Bellas Artes de México, gracias a que tomaron fotografías sus colaboradores: Ben Shahn, Hideo Noda, Lou Bloch, Lucienne Bloch, Sánchez Flores y Arthur Niedendor. En esta nueva versión Rivera añade la figura de Rockefeller tomando en el casino nocturno. De los 21,500 dólares que recibió Rivera tuvo que repartirlos de la siguiente forma: para su representante la señora Frances Flynn Paine 6,300; para materiales y salarios de los asistentes 8,000 y el resto para él.

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